Tomé
todo
el vino
sola.
Qué digo, sola,
tenía un libro,
tenía sus calles, sus voces, sus cielos;
compartía, mientras bebía desde mi sillón, todos sus miedos.
Qué digo, sola,
no estaba sola.
Tomé
todo
el vino
sola.
Qué digo, sola,
tenía un libro,
tenía sus calles, sus voces, sus cielos;
compartía, mientras bebía desde mi sillón, todos sus miedos.
Qué digo, sola,
no estaba sola.
Los caminos remolinean en mi cabeza.
Pienso,
avanzo,
luego retrocedo.
Mi cabeza va diez pasos delante,
¿o detrás?
¿Dónde irá a parar esta vida, estos sueños, este delirio de vida,
este hambre de más,
este aburrimiento de conocer cada pena?
¿Cómo se enamoran ellos?
¿Cómo se dan de su amor,
como copa de vino,
como vino dulce
que se bebe,
que nos embebe,
que nos sumerge?
Nadamos por sus aguas,
en la húmeda agua violácea.
¿Qué se dan?
¿Cómo se dan todo,
hasta el agua?