Luna blanca y estrellas de cristal para tu magia

jueves, 14 de diciembre de 2017

sollozo nocturno

La luz de la luna anuncia
La penosa causa
Que encierra la noche,
A obscuras
El silencio devora las horas
Afilando cada punta de lo ovalado
Raspando a medida que se arrastra


La penosa
Causa
Que conlleva el caer la noche
puede relacionarse
Casi directamente
Con lo salado de las lágrimas que caen por las mejillas
De aquellos
que
Son
Melancolía pura .

Lo sombrío de la calle
Lo tétrico de un piso a medio hacer
Las ventanas cerradas
Las espera eterna
El silencio que grita
Y unas manos que tiran.
La luz se vuelve pesada a través
Del espacio que queda entre la cortina
Y el marco de la ventana
No hay remedio que cure
La agonía de la noche acercándose cuando se está despabilado
Cuando ya no hay sueño.
Y se supone
que no hay que soñar
Cuando la vida ya parece sumida
En la neblina que aparece cuando en una película el personaje principal duerme.
Existe un pacto
Entre las estrellas,la luna, y la noche
Coexisten en el
Todos los estados de la materia
Todos los sentimientos rondando las esfera
Mi cabeza
Se hunde,
Y sumerge los sentidos
En el caos pleno
En el tsunami que rompe en las costas
de una ciudad vacía de antemano.
No existiría paz sin saber que existe el caos
La armonía se desliza suavemente
Por un terreno destrozado por la tormenta
Ahora es todo silencio
Los pájaros cantan
Y las nubes desaparecen.
El campo esta despejado
Yo también
Sin embargo
Mi pelo esta algo enredado
Y mi ropa mojada
Acaricio mi piel rasposa
Mis manos
Sucias
Y siento por todo mi cuerpo
Las plantas de mis pies deshacerse
En esta paz
En la armonía de este campo con pájaros
Con flores.
El verde emerge de lo profundo del mar
Destellos diminutos.

Robin Myers - El retorno


Ésta es la calle donde naciste.

Ésta es la llave que perdiste en la nieve
,
y éste es el abrigo que usaste para buscarla.

Ésta es la manera en la que se ve el cielo desde un avión la mañana
que te fuiste de casa. Éste es el lugar que pensabas nunca abandonar.


Éste es el sándwich que comiste en la escalinata de la iglesia,
las migas que lanzaste a las palomas. Ésta es la funda de almohada
que tu cabello delinea. Éste es el verano.


Éste es el continente que cruzaste,
la carta que metiste a la lavadora por accidente,
el cuchillo de cocina que salpicaste de sangre cuando a solas
cortabas una cebolla.


Éste es el asombro al reconocer a un amigo por su tos
desde la otra habitación. Esto, a pesar de que estés dormido,
es un ratón bajo el piso de madera y la luz
que se esparce por las rendijas, y éstas son las sombras
sobre la columna de una espalda que se gira.


Esto es casi lo que quieres decir.


Esto es alguien que toca Brahms bajo las escaleras,
el vaso de agua que tiembla sobre el piano, el derrame.


Esto es ira, clases de manejo, un año en tu vida;
ésta es la parada de autobús, las sábanas, la onda de calor;
éstos son los fuegos artificiales que viste desde lejos,
que mudos se abrieron como flores en una colina oscura.


Esto es la manera en que observas a la gente en el tren
y la extrañas. Esto es la fe que pones en el nudo de la cuerda
que estás escalando, y estos son tus dedos, calientes
y despellejados. Esto no es una excusa. 


Esto
es el océano dentro de una concha. Esto es el océano.


Esto es, al parecer, a lo que hemos llegado
.

Esto eres tú, si regresas.

Esto eres tú si no regresas.

Derek Walcott - En Italia, I


La carretera apoya el hombro contra un muro de piedra,
caminos de adoquines, ciudades en sus colinas con plazas
del tamaño de un sello y un mar añorado por la flecha
del horizonte tembloroso, 
con nombres que no marchitan
los siglos y sombras que son la esfera del tiempo. 
La luz
es más antigua que el vino y las nubes son como un mantel
extendido para almorzar bajo las ramas. 
Muy tarde
he llegado a Italia, y mejor que haya sido así,
mejor ahora que en esa juventud que nunca está satisfecha,
cuyas alegrías son traicioneras, 
mejor ahora que mi cabello rima
con esas lejanas crestas,
ahora que las campanas en sus torres
sobre las colinas hacen recuento de mis errores,
porque no estamos nunca donde estamos, sino en otro lugar,
aunque estemos en Italia. 
Esa es la soportable verdad
de la edad madura; 
tú haz recuento de tus bendiciones 
-estos
campos de girasoles, la rota luz de las colinas, 
la neblina
del invisible Adriático
- mientras el día espera aún
su oportunidad, la sombra de una nube que se desliza colina abajo.

Charles Bukowski- Confesión


Esperando la muerte
Como un gato
Que va a saltar sobre
La cama
Me da tanta pena
Mi mujer
Ella verá este
Cuerpo
Blanco
Rígido
Lo zarandeará una vez y luego
Quizás
Otra:
Hank no
Responderá.
No es mi muerte lo que
Me preocupa, es mi mujer
Que se quedará con este
Montón de
Nada.
Quiero que
Sepa
Sin embargo
Que todas las noches
Que he dormido a su lado
Incluso las discusiones
Más inútiles
Siempre fueron
Algo espléndido
Y esas difíciles
Palabras
Que siempre temí
Decir
Pueden decirse
Ahora:
Te amo.