Luna blanca y estrellas de cristal para tu magia

lunes, 14 de mayo de 2018

Abril

Tomé por el hombro
a palabras que quedaron dispersas
en el viento,
palabras que huyeron del frío,
escapándole al desapego
de las parejas
y hundiéndose fervorosas
en las bocas de los amantes.

Tomo esas palabras,
las desarmo,
las beso.

Por cada grieta de sus sílabas
corre el magma caliente
de mi saliva que las nombra.

Paso las yemas de mis dedos por sus acentos,
las amo una y otra vez,
sin pausa.

Palabras divulgadas,
con miles de significados diferentes,
junto con el humo del cigarro se escapan
por una ventana a medio abrir
que ya comenzaba a empañarse
por el humo desnudo que desprenden las sábanas.

Palabras fusiladas,
cansadas,
heridas.

Las tomo,
y así me hago carne de todo lo frío de este abril,
de esta lluvia incesante
que ahoga,
que humedece,
que endurece.

En abril
decidí
besar
las palabras.

Tarea agobiante:
son miles las palabras
que necesitan lo tibio de los labios abriéndose.

Miles son las palabras que vagan sin sentido y llorando,
nadie las nombra.

Se funde a la perfección
el frío
y
lo tibio de la voz abriéndose camino
en el silencio del árbol,
sin nadie que escuche su copa rozando otra copa.

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