Luna blanca y estrellas de cristal para tu magia

martes, 15 de enero de 2019

A CIEGAS

¿Alguien sabe cómo se siente la oscuridad?
¿Cómo es que se ve?
¿Cómo se adentra tan profundo en nuestro corazón?

Somos ciegos ante su presencia,
cegados.

Nos baña,
sumerge,
ahoga.

Caminamos temblorosos
por un llano repleto de obstáculos
que, por lo visto,
la oscuridad multiplica.

Las enredaderas toman nuestros pies,
nos arrastran cuerpo al suelo,
recorriendo cada recoveco
hasta llegar a una meta
que no vemos.

Las enredaderas,
tal como la oscuridad,
nos dejan ciegos,
nos nublan,
se reproducen rápidamente.

Son injertos
de otras miles de enredaderas,
clones,
estacas.

¿Cómo se ve la oscuridad?

¿Quién no la sintió alguna vez
escurriéndose por los espacios entre los dedos de las manos,
cayendo,
manchando el piso de madera,
hasta llegar al fin de su derrame,
dejando la huella?

Hasta que un poco de luz se filtra
entre algunas hojas,
entre los vacíos de alguna persiana,
entre la grieta de alguna pared.

Llega y rompe,
corrompe.

Solo viendo la luz percibimos la oscuridad;
solo al percibir la oscuridad podemos bañarnos de luz.

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