Luna blanca y estrellas de cristal para tu magia

miércoles, 8 de abril de 2020

Reflexion

Tal vez la ansiedad sea
por no saber qué hacer con tanto tiempo por delante.

Tal vez el miedo sea
que los caminos te separen de la gente que querés.

Crecemos,
queremos,
nos alejamos.

Nuestros intereses bifurcan el trencito
para que cada uno siga y llegue a su destino.

Nos preguntamos y miramos el reloj,
caminamos y miramos el final de la calle,
miramos el pasaje,
y, cuando levantamos la vista, ya nos encontramos de vuelta.

Vamos,
venimos,
volvemos,
así, constantemente.

Queremos,
amamos,
nos vamos.

Nadie nos explicó cómo despedirnos,
por eso partimos sin saludar,
sin advertir nuestra ausencia futura.

Nos esperan futuros llenos de aventuras.
Espero cruzarnos en alguna.

Queremos,
amamos,
nos vamos,
desaparecemos.

Miramos por la ventanilla paisajes nuevos,
escuchamos idiomas extraños,
pronunciados de manera llamativa,
mientras el viaje transcurre,
los recuerdos serán los anfitriones nominados al Oscar.

Algo queda de ese “quien” que conocimos en un lugar X, en un momento A de nuestras vidas.

La serie de sucesos que se desencadenaron luego,
sin duda,
no fueron los mismos que sin dicho encuentro.

Es imposible
pasar por la vida de alguien
sin dejarle un pedacito de uno.


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