Luna blanca y estrellas de cristal para tu magia

miércoles, 8 de abril de 2020

La plásticola no pega el vidrio roto

No se puede retroceder.
No se puede rearmar lo que hace tiempo perdió el orden.

La pieza está rota y ya no encaja.

No se puede recuperar,
no se puede dar forma,
no se puede pegar,
no se puede coser.

Pero se puede recordar.

Los recuerdos llegan sin pedir permiso,
como pretendiendo que todo eso
que no se puede
se pueda.

Y ahí
empieza a supurar la herida.

Las lágrimas caen,
la boca se frunce,
los ojos se achinan.

No se puede unir,
no se puede coser,
no se puede,
aunque quieras,
aunque ames,
aunque hables,
aunque llores.

Menos se puede si buscás.

Y ahí es cuando los ojos se achinan,
recordando todo lo que fue.

Y ahí, la herida, supurando, te invierte,
y ya sos vos en el recuerdo,
y ya dejás y te vas y no sos,
y te acostás y pensás
y querés llorar.

Hay que aceptar
que lo perdido
casi nunca vuelve a recuperarse.

Excepto las llaves,
o la plata,
o unas medias.

Pero nunca vuelve
un te amo,
un te quiero,
un amor.

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